Por motivos no siempre fáciles de desentrañar, el nacionalismo europeo ante situaciones de crisis suelen constituirse rápidamente en opciones fascistas. Sin duda que el conocimiento de los diversos procesos históricos por los que ha atravesado aquel continente nos daría una serie de pautas sobre por qué los fascismos parecen ser una "debilidad" para una parte de los europeos. Aunque en el año 2013 algunas aclaraciones parecen absurdas no está de más recordar que el autoritarismo fascista y nazi no son otra cosa que las acciones más brutales que un grupo de seres humanos pueden desarrollar constituyendo, a la misma vez,
Comparto con ustedes
la siguiente noticia:
Mientras
Europa sigue sumergida en la crisis, analistas políticos recuerdan que
la desesperación económica de la década de 1930 llevó al auge de las
políticas ultraderechistas y señalan la influencia que está tomando el
movimiento neonazi hoy en día.
Las agrupaciones
ultraderechistas hacen oír sus voces y sus ideas se propagan con mayor
fuerza debido a la tempestad económica que atraviesa la zona euro,
puntualiza Heike Radvan Amadeu, de Amadeu Antonio Foundation , una ONG
alemana que se dedica a combatir la intolerancia y el ultraderechismo. "
Esta crisis financiera ha afectado a todos. Los grupos de extrema
derecha han encontrado a los culpables de sus problemas. 'No es culpa
del pueblo', dicen. Y así reclutan". explica .
"Si nosotros,
como contribuyentes alemanes, vamos a salvar a toda Europa, nos iremos
al abismo. Debemos reconocer que algunas naciones no pueden ser
rescatadas y otras sí. Tenemos que enfocarnos en estas últimas", insiste
Andres Storr, del partido Nacional Demócrata de Alemania .
Sin
embargo, también en los países que más necesitan un apoyo económico por
parte del resto de Europa el neonazismo gana terreno. En Grecia, el
partido de ideología nacionalsocialista Amanecer Dorado ha fragmentado a
la población en los que consideran que defienden a los griegos y los
que supuestamente están en su contra. " No solo elogian el odio o
cultivan el comportamiento violento, sino que también atacan a los
inmigrantes de manera sistemática", comenta Spyros Marchetos, politólogo
de la Universidad Aristóteles de Tesalónica .
Cabe recordar que a inicios de este mes en Alemania empezó uno de los juicios más resonantes de las últimas décadas: a Beate Zschäpe , neonazi
y única superviviente del grupo terrorista Clandestinidad
Nacionalsocialista (NSU), se le imputa el asesinato de diez personas por
motivos raciales e ideológicos.
Fuente: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/94991-depresion-economica-europa-paso-fascismo
Trialogando
La fama cuesta. Ojos-abismo
martes, 21 de mayo de 2013
Declaración de la 1° Asamblea Continental de los Movimientos Sociales hacia el ALBA “HUGO CHÁVEZ FRÍAS”
Del 16 al 20 de mayo, en la
Escuela Nacional Florestan Fernandes, municipio de Guararema, estado de
São Paulo, Brasil; nos hemos encontrado más de 200 delegadas y delegados
de movimientos de mujeres, campesinos, urbanos, indígenas, estudiantes,
jóvenes, sindicatos y organizaciones agroecológicas de 22 países, para
constituir la I Asamblea Continental de los Movimientos Sociales hacia
el ALBA.
Vivimos una nueva época en Nuestra América que se ha expresado en los últimos años a través de diversas movilizaciones y rebeliones populares, la búsqueda por la superación del neoliberalismo y la construcción de una sociedad alternativa que sea justa e inclusiva, porque ya es posible y necesaria.
La derrota del ALCA en 2005,
evidenció la resistencia de los movimientos sociales y una nueva
configuración geopolítica continental, caracterizada por el surgimiento
de gobiernos populares que se atreven a enfrentar al imperio. La apuesta
máxima en este sentido, lanzada en 2004 por Fidel Castro y Hugo Chávez,
es lo que hoy se llama Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra
América (ALBA).
Sin embargo, el Imperio sigue
movilizándose en contra de la reorganización de las fuerzas populares y
el surgimiento de nuevos proyectos autónomos de integración de la Patria
Grande. Luego de las primeras rebeliones antineoliberales, EEUU ha
comenzado a reorientar su política exterior con el fin de recuperar su
hegemonía sobre el proceso continental en varias dimensiones: económica,
militar, normativa, cultural, mediática, política y territorial.
El estallido de la crisis
capitalista en el seno de Wall Street en 2008, reforzó estos planes.
Desde ese momento visibilizamos una contraofensiva imperialista aún
mayor en el continente que se expresa en el aumento de la presencia
transnacional en los territorios, el saqueo de nuestros bienes naturales
y la privatización de los derechos sociales; la militarización del
continente, la criminalización y represión de la protesta popular; la
intervención estadounidense en los golpes de Estado en Honduras y
Paraguay; la permanente desestabilización de gobiernos progresistas
latinoamericanos; el intento de recuperar influencia política y
económica a través de iniciativas como la Alianza del Pacífico y otros
acuerdos internacionales.
En este contexto marcado por la
avanzada imperialista, por una parte, pero también por la apertura de
nuevas posibilidades con el horizonte que nos marca el proyecto lanzado
por los gobiernos del ALBA, se hace más necesario que nunca la
Articulación de los Movimientos Sociales del continente. Tenemos que
asumir el desafío histórico de articular las resistencias y pasar a la
ofensiva con un pensamiento original y nuevas propuestas de modelos
civilizatorios, que recuperen las mejores tradiciones de nuestros
pueblos.
Ratificamos los principios,
lineamientos y objetivos de nuestra primera carta de los Movimientos
Sociales de las Américas de construir la integración continental de los
movimientos sociales desde abajo y a la izquierda, impulsando el ALBA y
la solidaridad de los pueblos, frente al proyecto del imperialismo.
Afirmamos nuestro compromiso de
aportar al proyecto de integración latinoamericano, seguir las batallas
anticoloniales, anticapitalistas, antiimperialistas y antipatriarcales,
bajo los principios de solidaridad permanente y activa entre los
pueblos, a través de acciones concretas contra todas las formas de poder
que oprimen y dominan.
Reafirmamos nuestra apuesta por
lograr la autodeterminación de los pueblos, la soberanía popular en
todos los órdenes: lo territorial, alimentario, energético, económico,
político, cultural y social.
Los movimientos sociales de nuestra América llamamos a:
Promover la unidad e integración
regional basada en un modelo de vida alternativo, sostenible,
sustentable y solidario, donde los modos de producción y reproducción
estén al servicio de los pueblos.
Relanzar la lucha de masas y la
lucha de clases, a nivel nacional, regional y continental, que nos
permita poner freno y desmantelar programas y proyectos del capitalismo
neoliberal.
Tejer redes y coordinaciones
efectivas de comunicación popular, que nos permitan dar la batalla de
ideas, y frenar la manipulación de la información por las corporaciones
de los medios de comunicación.
Profundizar nuestros procesos de
formación política e ideológica para fortalecer a nuestras
organizaciones, así como avanzar en procesos de unidad conscientes y
consecuentes con las transformaciones necesarias.
Asimismo,
-Manifestamos nuestro apoyo y
solidaridad al pueblo de Colombia ante este momento crucial del proceso
de diálogo y negociación para alcanzar la firma de acuerdo de paz con
justicia social, que verdaderamente resuelvan las causas que dieron
origen al conflicto armado. Estaremos atentos al desarrollo de este
proceso, dispuestos a colaborar y acompañar en la manera que el pueblo
colombiano lo necesite.
-Manifestamos nuestro apoyo al
Gobierno Bolivariano de Venezuela encabezado por el Compañero Presidente
Nicolás Maduro, expresión inequívoca de la voluntad popular del pueblo
venezolano reflejada en las urnas el pasado 14 de abril, ante los
intentos continuos de desestabilización por parte de la derecha que
busca desconocer la decisión soberana del pueblo y conducir el país
hacia una crisis política, institucional y económica.
Esta Articulación Continental de
los Movimientos Sociales hacia el ALBA es parte de un proceso
emancipador que desde la Revolución Haitiana hasta nuestros días, busca
construir una sociedad más justa y profundamente humana. Nuestro
compromiso es continuar el legado de millones de revolucionarias y
revolucionarios como Bolívar, San Martín, Dolores Cacuango, Toussaint
L’Overture, José María Morelos, Francisco Morazán, Bartolina Sisa y
tantos otros que de manera solidaria y desprendida entregaron sus vidas
por estos ideales.
Reafirmando nuestra historia,
nuestra Asamblea lleva el nombre de uno de ellos, el de nuestro
Comandante Hugo Chávez, a quién honramos retomando sus banderas de lucha
por la unidad y la hermandad entre todos los pueblos de esta Patria
grande, libre y soberana.
“’La unidad e integración de Nuestra América está en nuestro horizonte y es nuestro camino!”
Tomado de aquí.
lunes, 20 de mayo de 2013
Hay aproximaciones en tema de reforma agraria, según FARC
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) afirmaron hoy que el tema de una reforma agraria estructural arroja aproximaciones en las conversaciones de paz, a las cuales llegan con mayor disposición de avance.
Esperamos que tales aproximaciones sean explicadas pronto, “en un
comunicado conjunto que dé certezas a nuestros compatriotas sobre los
alcances esperanzadores que hasta ahora arrojan los diálogos”, refirió
la guerrilla, al iniciar el noveno ciclo de los acercamientos con el
Gobierno.
Desde el Palacio de Convenciones de La Habana, Cuba -sede permanente
de las pláticas-, el miembro de la insurgencia Pablo Catatumbo leyó un
comunicado en que las FARC-EP señalan también su disposición de avance,
“con iniciativas dinámicas” que “apuntan a acelerar el ritmo”.
Radicamos nuestras 100 propuestas para su clasificación oportuna,
adecuada a cada ítem del primer punto (desarrollo agrario), y las
reflexiones que ya casi permiten cerrar los dos últimos aspectos
(laboralización del trabajo rural y soberanía alimentaria), añadieron.
Los insurgentes expresaron su deseo de abordar muy pronto el segundo
punto de la agenda (participación política), para cuyo desarrollo
-agregaron- cuentan con elaboraciones que serán fortalecidas con las
conclusiones del foro sobre el tema realizado en Bogotá.
Asimismo, manifestaron su confianza en que la delegación gubernamental arribará con el mismo ánimo y disposición.
Las FARC-EP reiteraron que la estructura latifundista es la
característica principal de la espacialidad rural en Colombia, y la
causa fundamental de la confrontación política, social y armada que
padece este país de Suramérica.
Queremos confiar -sostuvieron- en que esta vez surja un acuerdo que
verdaderamente apunte a realizar una reforma rural estructural, radical,
cuyos mecanismos de restitución, redistribución y formalización, junto a
proyectos integrales de desarrollo tengan éxito.
Aseguraron que continuarán insistiendo en el fortalecimiento de la
pequeña y mediana propiedad con garantías de subsistencia, de
permanencia, y en la defensa y fortalecimiento de las Zonas de Reserva
Campesina.
La esencia de la transición hacia una sociedad de justicia y paz
-consideraron- está en “la construcción inaplazable de la justicia
social en medio de la desmilitarización de la sociedad y del Estado”.
En este sentido, agregaron la necesidad del reconocimiento
gubernamental de su responsabilidad histórica en la generación de la
violencia, del resarcimiento de las víctimas del conflicto por parte del
Estado, y de una Asamblea Nacional Constituyente.
Además de la cuestión agraria, la agenda de las conversaciones de paz
-que tiene a Cuba y Noruega como garantes- incluye la participación
política, la atención a las víctimas, el problema del narcotráfico y el
fin del conflicto armado.
(Con información de Prensa Latina)
Tomado de aquí.
martes, 14 de mayo de 2013
El contexto político de la obesidad - Por Vicenc Navarro
Existe hoy una epidemia que está afectando a la salud y calidad de
vida de la ciudadanía de un gran número de países a los dos lados del
Atlántico Norte (incluida España). Esta epidemia es la epidemia de la
obesidad y el sobrepeso. Obesidad es el término que define la condición
de una persona que pesa un 30% por encima del peso que una persona
debería tener según su altura y otras dimensiones de su cuerpo. Si su
peso es inferior a este 30% pero mayor que el peso normal, entonces se
dice que la persona tiene sobrepeso.
Esta epidemia de obesidad comenzó hace treinta años en la mayoría de países que actualmente la sufren. Así, en EEUU, la obesidad entre las personas de 20 a 74 años fue aumentando lentamente después de los años 60, pasando de un 14% en 1960 a un 18% de la población en 1980. Subió, sin embargo, a partir de 1980 siguiendo una progresión geométrica, es decir, de una manera mucho más acentuada, alcanzando el 35% en el año 2003, mientras que el porcentaje de personas con sobrepeso (que incluye a los obesos) pasó de un 48% en 1980 a un 68% en 2003.
Este incremento de la obesidad ha sido atribuido, por la mayoría de medios de información (incluidos los científicos) a tres principales causas: al deterioro de la dieta, a la falta de educación nutricional de la población y a la falta de ejercicio físico. Se han escrito miles y miles de artículos y libros sobre estos temas. Famosos cardiólogos con famosos chefs, por ejemplo, han escrito libros elaborando platos saludables, intentando influenciar en la dieta de la población y muy en particular de los sectores adinerados que van a los restaurantes de los famosos chefs.
Por otra parte, las autoridades públicas han realizado campañas masivas de educación y concienciación popular, intentando mejorar la cultura dietética de la población en general. También (aunque deberían hacer más) estas autoridades públicas han regulado algunas bebidas (como las azucaradas) y alimentos (como las grasas, cuya ingestión frecuente crea la obesidad), desalentando su uso y consumo por parte de la población. Estas medidas son necesarias e importantes. Pero la realidad muestra que son insuficientes. A pesar de estas campañas, la obesidad continúa creciendo, lo cual debería estimular una reflexión, no para diluir la importancia y necesidad de lo que se está haciendo, sino para expandir las áreas de intervención.
La olvidada o silenciada causa del incremento de la obesidad
Si miramos los datos sobre el crecimiento de la epidemia, podemos comenzar a ver las causas de la obesidad (causas que no aparecen en los medios, ni los científicos ni los de información general). En EEUU los casos de personas con obesidad se dispararon en millones a partir de los años ochenta. Debemos preguntarnos, pues, ¿qué ocurre en los años ochenta en EEUU? Como bien señala Douglas Kihn en su artículo “The Political Roots of American Obesity”, Truthout (4 de mayo de 2013), durante la década de los ochenta se llevan a cabo las políticas públicas iniciadas por el Presidente Reagan, que crean una gran inseguridad entre las clases populares. El darwinismo social que caracteriza las políticas neoliberales, llevadas a cabo por la administración Reagan, seguidas por las otras administraciones, crea una enorme ansiedad e inseguridad. El Presidente Reagan inicia su mandato con un ataque frontal a los sindicatos, dificultando la sindicalización de la población trabajadora, obstaculizando el desempeño de su trabajo, apoyando al mundo empresarial para que se deshiciera de ellos y de la protección laboral que proveen. Como consecuencia de estas políticas, solo el 7% de los trabajadores están afiliados (a pesar de que un 52% de los trabajadores desearía afiliarse, sin que lo hagan como consecuencia del miedo a las represalias empresariales). Resultado de ello es que los salarios desciendan, la protección social disminuya y las condiciones de trabajo se deterioren.
Esto implica que no solo la clase trabajadora pierde capacidad adquisitiva, sino que su seguridad en el trabajo queda disminuida de una manera muy acentuada. Como resultado, la inseguridad y la ansiedad caracterizan la vida cotidiana de la clase trabajadora (llamada clase media en EEUU), que es el eje de las clases populares. Miedo, temor, inseguridad y ansiedad se transforman en el pan de cada día, aumentando a medida que el nivel de cualificaciones y renta disponible disminuye. Una consecuencia de esta realidad es el aumento del consumo de alcohol, de drogas y del “fast food”, y con ello de la obesidad, generalizada en los sectores de la clase trabajadora sin cualificaciones y en paro. “Fast food” y bebidas azucaradas se convierten en alimentos casi adictivos, que son baratos, fácilmente accesibles y activamente promocionados.
Como bien ha dicho Adam Drewnowski, director del Nutritional Sciences Program de la Universidad de Washington en Seattle, “la obesidad va a empeorar, pues es el resultado tóxico de un ambiente económico que se está deteriorando”. Dicho programa ha analizado el aumento del diferencial de obesidad entre los distintos barrios urbanos, según la clase social de los barrios. La obesidad está generalizada en los sectores más vulnerables y menos protegidos de la sociedad, cosa que también está ocurriendo en España (incluyendo Catalunya). La obesidad no es un signo de opulencia, como solía ser, sino un síntoma de pobreza. Y es ahí donde aquellas medidas citadas anteriormente son de limitada relevancia.
No es de extrañar que las enfermedades que crecen más rápidamente sean aquellas debidas a la ansiedad y al estrés, tales como la colitis, la enfermedad de Crohn, la incontinencia urinaria, la impotencia sexual, las úlceras gástricas y otras enfermedades gástricas, el colon irritable, las enfermedades cardiovasculares y muchas otras. Este crecimiento ha sido particularmente acentuado en aquellos sectores de la población que se sienten más inseguros. Y puesto que EEUU es uno de los países con mayor inseguridad, es también el país donde el incremento de estas enfermedades (incluida la obesidad) ha sido mayor. En ningún otro país en el Atlántico Norte la obesidad ha alcanzado unos niveles tan elevados como en EEUU.
Esta inseguridad y ansiedad que experimentan las clases populares en su vida cotidiana crea también una inseguridad institucional en las estructuras de poder que desarrollan las medidas de represión para prevenir cualquier amenaza al orden (en realidad desorden) que gobierna el sistema económico-político. Desde 1980 a 2008, el número de personas encarceladas en EEUU se ha quintuplicado, pasando de ser medio millón en 1980 a dos millones y medio en 2008. Una persona de cada 31 está bajo el control del sistema penitenciario (bien en prisión o en libertad vigilada). La inseguridad de las clases populares puede originar una protesta generalizada que amenazaría a las estructuras de poder del país, lo cual explica el aumento de la represión. Y esto es lo que está pasando.
El caso de la epidemia de la obesidad y sobrepeso es un ejemplo claro del original social y político en muchas condiciones patológicas y enfermedades que intentan resolverse y curarse a base de cambios de comportamientos individuales de las personas afectadas, lo cual es necesario pero dramáticamente insuficiente. Para mejorar el bienestar y la calidad de vida, se requieren cambios políticos, sociales y económicos para ir estableciendo una sociedad que se centre en la optimización del bienestar y calidad de vida de la ciudadanía, en lugar de la acumulación del capital y concentración de la riqueza, que han sido el objetivo y las consecuencias de las políticas neoliberales.
Tomado de aquí.
Esta epidemia de obesidad comenzó hace treinta años en la mayoría de países que actualmente la sufren. Así, en EEUU, la obesidad entre las personas de 20 a 74 años fue aumentando lentamente después de los años 60, pasando de un 14% en 1960 a un 18% de la población en 1980. Subió, sin embargo, a partir de 1980 siguiendo una progresión geométrica, es decir, de una manera mucho más acentuada, alcanzando el 35% en el año 2003, mientras que el porcentaje de personas con sobrepeso (que incluye a los obesos) pasó de un 48% en 1980 a un 68% en 2003.
Este incremento de la obesidad ha sido atribuido, por la mayoría de medios de información (incluidos los científicos) a tres principales causas: al deterioro de la dieta, a la falta de educación nutricional de la población y a la falta de ejercicio físico. Se han escrito miles y miles de artículos y libros sobre estos temas. Famosos cardiólogos con famosos chefs, por ejemplo, han escrito libros elaborando platos saludables, intentando influenciar en la dieta de la población y muy en particular de los sectores adinerados que van a los restaurantes de los famosos chefs.
Por otra parte, las autoridades públicas han realizado campañas masivas de educación y concienciación popular, intentando mejorar la cultura dietética de la población en general. También (aunque deberían hacer más) estas autoridades públicas han regulado algunas bebidas (como las azucaradas) y alimentos (como las grasas, cuya ingestión frecuente crea la obesidad), desalentando su uso y consumo por parte de la población. Estas medidas son necesarias e importantes. Pero la realidad muestra que son insuficientes. A pesar de estas campañas, la obesidad continúa creciendo, lo cual debería estimular una reflexión, no para diluir la importancia y necesidad de lo que se está haciendo, sino para expandir las áreas de intervención.
La olvidada o silenciada causa del incremento de la obesidad
Si miramos los datos sobre el crecimiento de la epidemia, podemos comenzar a ver las causas de la obesidad (causas que no aparecen en los medios, ni los científicos ni los de información general). En EEUU los casos de personas con obesidad se dispararon en millones a partir de los años ochenta. Debemos preguntarnos, pues, ¿qué ocurre en los años ochenta en EEUU? Como bien señala Douglas Kihn en su artículo “The Political Roots of American Obesity”, Truthout (4 de mayo de 2013), durante la década de los ochenta se llevan a cabo las políticas públicas iniciadas por el Presidente Reagan, que crean una gran inseguridad entre las clases populares. El darwinismo social que caracteriza las políticas neoliberales, llevadas a cabo por la administración Reagan, seguidas por las otras administraciones, crea una enorme ansiedad e inseguridad. El Presidente Reagan inicia su mandato con un ataque frontal a los sindicatos, dificultando la sindicalización de la población trabajadora, obstaculizando el desempeño de su trabajo, apoyando al mundo empresarial para que se deshiciera de ellos y de la protección laboral que proveen. Como consecuencia de estas políticas, solo el 7% de los trabajadores están afiliados (a pesar de que un 52% de los trabajadores desearía afiliarse, sin que lo hagan como consecuencia del miedo a las represalias empresariales). Resultado de ello es que los salarios desciendan, la protección social disminuya y las condiciones de trabajo se deterioren.
Esto implica que no solo la clase trabajadora pierde capacidad adquisitiva, sino que su seguridad en el trabajo queda disminuida de una manera muy acentuada. Como resultado, la inseguridad y la ansiedad caracterizan la vida cotidiana de la clase trabajadora (llamada clase media en EEUU), que es el eje de las clases populares. Miedo, temor, inseguridad y ansiedad se transforman en el pan de cada día, aumentando a medida que el nivel de cualificaciones y renta disponible disminuye. Una consecuencia de esta realidad es el aumento del consumo de alcohol, de drogas y del “fast food”, y con ello de la obesidad, generalizada en los sectores de la clase trabajadora sin cualificaciones y en paro. “Fast food” y bebidas azucaradas se convierten en alimentos casi adictivos, que son baratos, fácilmente accesibles y activamente promocionados.
Como bien ha dicho Adam Drewnowski, director del Nutritional Sciences Program de la Universidad de Washington en Seattle, “la obesidad va a empeorar, pues es el resultado tóxico de un ambiente económico que se está deteriorando”. Dicho programa ha analizado el aumento del diferencial de obesidad entre los distintos barrios urbanos, según la clase social de los barrios. La obesidad está generalizada en los sectores más vulnerables y menos protegidos de la sociedad, cosa que también está ocurriendo en España (incluyendo Catalunya). La obesidad no es un signo de opulencia, como solía ser, sino un síntoma de pobreza. Y es ahí donde aquellas medidas citadas anteriormente son de limitada relevancia.
No es de extrañar que las enfermedades que crecen más rápidamente sean aquellas debidas a la ansiedad y al estrés, tales como la colitis, la enfermedad de Crohn, la incontinencia urinaria, la impotencia sexual, las úlceras gástricas y otras enfermedades gástricas, el colon irritable, las enfermedades cardiovasculares y muchas otras. Este crecimiento ha sido particularmente acentuado en aquellos sectores de la población que se sienten más inseguros. Y puesto que EEUU es uno de los países con mayor inseguridad, es también el país donde el incremento de estas enfermedades (incluida la obesidad) ha sido mayor. En ningún otro país en el Atlántico Norte la obesidad ha alcanzado unos niveles tan elevados como en EEUU.
Esta inseguridad y ansiedad que experimentan las clases populares en su vida cotidiana crea también una inseguridad institucional en las estructuras de poder que desarrollan las medidas de represión para prevenir cualquier amenaza al orden (en realidad desorden) que gobierna el sistema económico-político. Desde 1980 a 2008, el número de personas encarceladas en EEUU se ha quintuplicado, pasando de ser medio millón en 1980 a dos millones y medio en 2008. Una persona de cada 31 está bajo el control del sistema penitenciario (bien en prisión o en libertad vigilada). La inseguridad de las clases populares puede originar una protesta generalizada que amenazaría a las estructuras de poder del país, lo cual explica el aumento de la represión. Y esto es lo que está pasando.
El caso de la epidemia de la obesidad y sobrepeso es un ejemplo claro del original social y político en muchas condiciones patológicas y enfermedades que intentan resolverse y curarse a base de cambios de comportamientos individuales de las personas afectadas, lo cual es necesario pero dramáticamente insuficiente. Para mejorar el bienestar y la calidad de vida, se requieren cambios políticos, sociales y económicos para ir estableciendo una sociedad que se centre en la optimización del bienestar y calidad de vida de la ciudadanía, en lugar de la acumulación del capital y concentración de la riqueza, que han sido el objetivo y las consecuencias de las políticas neoliberales.
Tomado de aquí.
viernes, 10 de mayo de 2013
lunes, 6 de mayo de 2013
viernes, 3 de mayo de 2013
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